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Con equipo propio
El proyecto acústico ya existe — nuestro o de otro estudio. Ejecutarlo es un contrato aparte, y es donde más seguido se pierde todo lo anterior: un detalle bien calculado y mal montado no funciona. Instalamos con personal nuestro y medimos al entregar.

El cálculo está hecho y el material especificado. Falta que alguien lo monte respetando el detalle, que es la parte que decide si sirve.
Un tabique que tiene que llegar hasta la losa, un piso flotante que no puede tocar el muro. Es trabajo fino y fuera del oficio habitual de la obra gruesa.
El material era el correcto y el resultado no llegó. Casi siempre es el montaje: un puente rígido, una junta sin sellar, una placa que apoya donde no debía.
Coordinar tres gremios que se pasan la culpa entre sí, y quedarte sin nadie a quien reclamar el resultado, no es tu trabajo.
¿Alguna de estas cuatro es tu espacio? Cuéntanos qué está pasando.
Leemos el detalle constructivo y decimos si va a funcionar. Si el cálculo es de otro y tiene un problema, lo decimos antes de firmar y no en medio de la obra — ejecutar un detalle que sabemos que falla nos deja igual de expuestos que a ti.
Secuencia, interferencias con los otros gremios y plazos. La mayoría de los detalles acústicos hay que montarlos en una ventana concreta: antes del cielorraso, después del sanitario, y esa ventana se pierde si nadie la reservó.
No derivamos la ejecución a terceros. La gente que monta es la que formamos nosotros, y por eso podemos responder por el resultado y no sólo por el material entregado.
La obra se cierra con una medición, con el mismo instrumental y el mismo procedimiento con que se midió al empezar. Sin eso, la entrega es una declaración.
Evaluación y medicionesAl terminar no te entregamos una obra: te entregamos una obra medida. Recibes:
El último punto es el que nadie entrega y el que más vale a los dos años: cuando algo se cambió en obra, quien mantiene el edificio necesita saber qué se cambió y por qué. Sin ese registro, la próxima intervención vuelve a empezar de cero.
Ejecutamos las dos cosas, y la diferencia no es el precio: es de quién es el cálculo y, por lo tanto, quién responde si el número no llega.
Si calculamos nosotros, respondemos por el resultado completo: si al medir la entrega el parámetro no llegó al objetivo, el problema es nuestro y la corrección también.
Consultoría y diseño acústicoSi el cálculo es de otro estudio, respondemos por el montaje: que lo instalado sea lo especificado y esté ejecutado como el detalle lo pide. No tocamos el proyecto ajeno sin decirlo, y si vemos un problema lo planteamos antes de cotizar.
Cada tipo de espacio tiene sus detalles críticos de montaje: en una oficina es el tabique que llega a la losa, en un hotel el paso de instalaciones, en un aula el encuentro entre cielorraso y muro.
Si todavía no tienes proyecto acústico, la ejecución no es el primer paso: sin cálculo previo no hay detalle que montar ni número contra el que verificar.
Consultoría y diseño acústico